Los niños tienen una manera particular de comprender el mundo: necesitan verlo, experimentarlo y, sobre todo, vivirlo. En el Cañaverales International School, este proceso se da a través de las Unidades de Indagación, una estrategia que permite que el aprendizaje no se quede en la teoría, sino que se conecte con la realidad a través del aprendizaje basado en la indagación.
Si ya haces parte de la comunidad o estás en proceso de admisión, es posible que hayas escuchado este término. Sin embargo, más allá del concepto, lo importante es entender cómo se traduce en experiencias concretas.
En esta ocasión, los estudiantes de grado tercero desarrollaron una unidad que culminó en el Mercadillo, un espacio donde el aprendizaje tomó forma a través de productos, decisiones y experiencias reales.
¿Qué son las Unidades de Indagación y cómo se conectan con el aprendizaje basado en la indagación?
Pero antes de hablar sobre el mercadillo debemos abordar un término importante: Unidades de indagación.
Es la manera en que se organiza el aprendizaje, parte de una idea central y conecta distintas áreas alrededor de un mismo propósito. Está planeada por el docente, pero se construye también con la participación de los estudiantes, quienes indagan y profundizan a lo largo del proceso.
Son a su vez una estrategia pedagógica propia de los colegios del Bachillerato Internacional (IB), que se articula de forma natural con el aprendizaje basado en la indagación, ya que busca que los estudiantes construyan conocimiento a partir de preguntas, exploración y conexión con su entorno.
En primaria con la implementación del PEP, Programa Escuela Primaria del IB, este enfoque cobra aún más relevancia porque permite que los niños:
- Aprendan desde la experiencia
- Se enfrenten a situaciones reales
- Desarrollen habilidades sociales, cognitivas y emocionales
En este caso del mercadillo, la unidad estuvo guiada por una idea central:
comprender cómo compartimos el planeta explorando qué funciones cumplen las plantas y en qué benefician a los seres humanos.
El inicio del proceso: entender las plantas desde lo esencial
El punto de partida fue Ciencias Naturales, área que lideró la unidad.
Los estudiantes comenzaron explorando la célula vegetal, comprendiendo sus partes y funciones. Para hacerlo, no se limitaron a la teoría, ellos visitaron el laboratorio, representaron los procesos a través de obras de teatro, explicaron conceptos desde sus propias palabras.
Así, el aprendizaje basado en la indagación se hizo visible desde el inicio, permitiendo que entendieran cómo funciona una planta desde su estructura más básica.
La experiencia inicia en casa: germinar para comprender
Después de abordar la teoría, el aprendizaje se trasladó al contexto cotidiano.
Cada estudiante realizó en casa el proceso de germinación de una semilla, asumiendo la responsabilidad de cuidarla y observar su crecimiento.
Este ejercicio, que hace parte de un aprendizaje basado en proyectos permitió desarrollar:
- Autonomía
- Responsabilidad
- Capacidad de observación
Pero también generó conexiones emocionales. Algunos estudiantes comenzaron a relacionar el cuidado de la planta con el cuidado de la vida, entendiendo que factores como el agua, la luz y el tiempo son determinantes e incluso lograr verbalizaciones cómo la de Gabriela Silva «me siento la mamá de esta planta, es muy difícil cuidar la vida»
Ampliar la mirada: plantas, entorno y adaptación
En paralelo, desde otras áreas, se amplió la comprensión del tema.
Los estudiantes analizaron cómo las plantas se adaptan a diferentes condiciones climáticas, comparando, por ejemplo: Plantas de desierto o Plantas de selva
Esto les permitió entender que las características de las plantas responden a su entorno y cumplen funciones específicas para sobrevivir.
A medida que avanzaba la unidad, surgió una nueva etapa del proceso: pensar en la creación de un producto.
Aquí, los estudiantes empezaron a cuestionar sus ideas iniciales sobre lo “vegetal” y descubrieron que no solo se trata de frutas o verduras, sino también de tallos, hojas y semillas.
A partir de esto, cada grupo propuso un producto para desarrollar, momento que marcó la transición hacia un ejercicio de aprendizaje basado en la indagación, donde el conocimiento debía aplicarse en una situación real.
El desarrollo de los productos implicó enfrentarse a decisiones concretas. Desde Matemáticas, los estudiantes trabajaron en:
- Definición de presupuestos
- Cálculo de costos
- Cantidad de recursos necesarios
Esto permitió generar conciencia sobre el uso de los recursos y el impacto de las decisiones.
Por ejemplo, se cuestionaban si era necesario utilizar grandes cantidades de materia prima para producir un número limitado de productos, conectando este análisis con el impacto ambiental.
Comunicar lo que se crea
El proyecto también integró otras áreas fundamentales:
- En Lenguaje, los estudiantes crearon nombres, logos y eslóganes
- En Arte, diseñaron productos y elementos visuales
- En Música, desarrollaron trovas para presentar sus ideas de forma creativa
Esto permitió que el proceso no solo fuera de creación, sino también de comunicación.
El Mercadillo: la aplicación del aprendizaje basado en la indagación
Como cierre de la unidad, se llevó a cabo el Mercadillo.
Este espacio permitió que los estudiantes pusieran en práctica todo lo aprendido, viviendo aprendizaje basado en la indagación pero en una experiencia real en la cual se presentar sus productos, se explicaran los procesos de elaboración, se interactuara con las familias, asumiendo un rol específico dentro de sus equipos
Cada estudiante tuvo una función, lo que fortaleció el trabajo colaborativo y la responsabilidad individual.
Lo que no se ve: los aprendizajes detrás del proceso
Más allá de los productos, el Mercadillo permitió evidenciar aprendizajes profundos.
Los estudiantes comprendieron que detrás de cualquier producto existe un proceso que incluye:
- Producción
- Transformación
- Distribución
- Consumo
Esto generó reflexiones importantes sobre el desperdicio de alimentos en el mundo, sobre cómo podemos ayudar a través del consumo responsable y consciente.
La muestra también permitió que las familias se acercaran al proceso de aprendizaje de los niños.
Y es que durante el recorrido, no solo observaron los resultados, sino que escucharon a los estudiantes explicar lo que habían hecho, cómo lo hicieron y por qué tomaron ciertas decisiones. Ayudando a fortalecer la conexión entre el colegio y las familias, y evidenciando que el aprendizaje va más allá del aula.
Este tipo de experiencias permiten que el aprendizaje sea significativo porque se construye desde la exploración, la acción y la reflexión.
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